Opinión de nuestro paciente

Una paciente de renace, ha querido compartir con vosotros su experiencia. Tanto con creatividades cómo con un trocito de testimonio. Ella se llama Paula Mateo y su Instagram es @sinlavoz . 

La sensibilidad es un regalo que durante mucho tiempo se ha reflejado en mi como una carga. A lo largo de mi proceso terapéutico ha sido muy importante reconciliarme con esa parte de mi ya que, entre otras dificultades, no aceptar un aspecto tan intrínseco en mi personalidad no me permitía llegar a construir la autoestima en la que a día de hoy trabajo cada día. Pensar en cambiar esto, como puede pasarle a cualquiera, al principio se visualizaba como algo muy complicado y genérico. Pero resulta que se puede ir ganando terreno a la inseguridad y la autocrítica con las pequeñas cosas del día a día. 

En mi caso, ese proceso de aceptación ha ido muy ligado a la expresión artística y como intentar dejar a un lado el miedo y la hiper exigencia hace del arte una herramienta de canalización emocional y de conocimiento personal muy útil. Por un lado, atreverme a empezar una carrera tan vocacional fue todo un reto, porque cada curso ha sido una lucha continua para reforzar que mi trabajo es válido, que como cualquier humano puedo equivocarme y los errores no me definen, y que cada logro no es casual sino fruto de mi dedicación. ¡Qué bonito suena decirlo! No es tarea fácil, y creo que son cosas que siempre vuelven en esos días más flojos que todos pasamos a veces. Pero siempre intento recordar el inicio de todo, cuando no me creía capaz de aprender a usar ciertas técnicas o sacar adelante proyectos de los que puedo sentirme orgullosa. La clave está en hacerlo. Intentarlo siempre, hasta con miedos o sin estar muy segura. La confianza no nace del éxito sino de saber que puedes enfrentarte a lo que se te proponga independientemente del resultado. 

No todo es tan teórico. En mi historia hay una parte incontrolable que siempre me ha movido a explorar el mundo creativo. Y aquí es donde llegamos al punto importante que hoy en día el diseño gráfico tiene en mi vida. Cuando empezamos los estudios nos repetían que esta disciplina se caracteriza por su funcionalidad, es decir, debe resolver una situación por encima de ser simplemente algo atractivo. Pero de la necesidad de plasmar en algo externo todo lo que llevo dentro, tanto lo negativo como mecanismo de desahogo, como aquellas cosas del mundo que considero inspiradoras, me han ido llevando a encontrar que el valor del diseño para mi está en su capacidad para contar historias. A veces es la mía, otras la de muchas más personas. Esa posibilidad de comunicar, tanto para lanzar mensajes necesarios o hacer sentir comprendidos a otros. De visibilizar, de poner en palabras o imágenes sentimientos o causas. Para mi eso le da todo el sentido. Y cuando algo surge desde la emoción, con la intención de generar un impacto o reflexión, no hay posibilidad de hacerlo mal. Porque es tu verdad, no hay fallo en los sentimientos. Simplemente son como son. Interiorizar esto me ha permitido liberarme de esa vocecita insistente que me hacía preguntarme si lo que hacía era suficiente. Todo lo que te permite expresarte lo es. 

Hoy, más que ayer (y menos que mañana) abrazo ese lado sensible que me impulsa a tratar de encontrar en cada proyecto la forma de dejar mi huella. Es así como he acabado creando campañas y diseños sobre el amor propio, la conexión en las relaciones personales, incluso de tratar con humor algunas preocupaciones. Es una manera de afrontar con cariño estos temas y dejarlos de alguna manera también en el mundo. Y mientras que te enfocas en intentar transmitirlo no hay otra cosa que ocupe tu mente. 

Así que la conclusión de todo esto no está en las calificaciones. Tampoco en que el diseño gráfico es una solución milagrosa a todos los problemas. 

Lo que me gustaría transmitir, tanto a mi yo pasada y futura, como a cualquiera que pueda atravesar momentos de incertidumbre, de bajón o sentimientos de inferioridad, es que encontrar un medio con el que transmitir tus ideas sin juzgarte es algo que puede ser muy sanador. 

Y que a veces no se encuentra a la primera, pero el propio camino va haciendo que una actividad que al principio puede estar emborronada por las expectativas o la excesiva autocrítica, si te atreves a recorrerlo con paciencia acaba siendo una oportunidad para contar algo valioso.

Con este texto, Paula quiere trasmitir que le ha ayudado a ella y por qué, y eso es distinto para cada persona, no desistáis en encontrarlo.

Suscríbete a nuestra newsletter

Facebook
Twitter
LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Llámanos: 613 001 069