RenaceTCA

Tratamiento de la Vigorexia en Zaragoza

Renace TCA: Expertos en el tratamiento de la vigorexia en Zaragoza

Quiénes somos y cómo podemos ayudarte

Renace es una clínica ubicada en Zaragoza especializada en el tratamiento especializado e interdisciplinar de los trastornos de la conducta alimentaria, anorexia, bulimia y trastornos de personalidad.

En Renace creemos que la recuperación es posible con el trabajo conjunto del equipo terapéutico, la familia y el paciente.

Contamos con un equipo formado por Psiquiatra, Psicólogo y Nutricionista formado en la materia.

Realizamos tratamientos personalizados a cada paciente y su entorno cercano. Cada caso es tratado con todo el equipo de forma conjunta y con una adicional supervisión clínica. Queremos dar lo mejor a cada paciente para apostar por su recuperación.

Nuestro enfoque en el tratamiento de la vigorexia

La vigorexia la enfocamos de la misma forma que el tratamiento de los otros Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Existe una alteración en relación con la alimentación, imagen corporal, peso y ejercicio físico, que enmascara un malestar profundo del individuo. La vigorexia esta marcada especialmente por la obsesión hacía el ejercicio físico excesivo. La realización del mismo de forma desproporcionada alimenta el pensamiento obsesivo por tener un cuerpo musculado. Sin embargo, nunca es suficiente. Esto es porque el malestar centrado en la insatisfacción corporal está sustituyendo a un malestar profundo. La persona intenta gestionarlo y solucionarlo de manera desadaptativa con la problemática. Este malestar se compone por distintos aspectos que se encuentran en la base de la patología: baja autoestima, miedo al fracaso, sentimientos de vacío y/o soledad, etc.

El tratamiento tiene un abordaje interdisciplinar, requiriendo de los servicios de psicología, psiquiatría y nutrición. Las terapias utilizadas se centran en el abordaje desde el ámbito cognitivo-conductual e interpersonal. Desde psiquiatría se marcan pautas concretas para trabajar en el plan de vida y se considera la opción de valorar tratamiento farmacológico en el caso de que se considere apropiado y necesario para la estabilización médica y psicológica. Y, por último, desde el ámbito de la nutrición, se aportan pautas concretas para establecer patrones alimentarios saludables y guiar en la normalización de dichos patrones.

¿Qué es la vigorexia?

A pesar de que el DSM-5 no recoge la vigorexia como un trastorno mental, es una problemática que se relaciona con un comportamiento alterado en la alimentación, el peso, la imagen corporal y el ejercicio físico. La persona afectada tiene una obsesión por su estado físico e imagen corporal. Principalmente realiza ejercicio físico de forma excesiva, presenta dismorfia corporal (distorsión de su propia imagen) y tiene una preocupación excesiva por realizar una dieta específica, baja en grasas, con una ingesta excesiva de proteínas y carbohidratos, incluyendo incluso consumo de sustancias como esteroides anabolizantes con el objetivo de incrementar su masa muscular. Sin embargo, la persona nunca se ve lo suficiente musculada, por lo que la conducta alterada se mantiene a lo largo del tiempo. Este comportamiento tiene graves consecuencias en la vida física (molestias por el exceso de entrenamiento, problemas de corazón, huesos, músculos, etc) y mental de la persona, ya que tiende a aislarse, evita situaciones sociales, puede presentar síntomas ansiosos, depresivos, etc. 

El principal diagnóstico diferencial sería con la dismorfia muscular, una problemática específica que suele aparecer en el trastorno dismórfico corporal, un tipo de Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). La dismorfia muscular consiste en la excesiva preocupación por la imagen corporal al considerar que esta no está lo suficientemente musculada, que conlleva el rechazo de distintas actividades sociales y laborales al dedicar una gran cantidad de tiempo en cultivar el cuerpo (DSM-5 American Psychiatric Association, APA, 2013). Esta problemática se diferencia de la vigorexia en que es una característica de la patología, pero no la explica de forma completa, al no recalcar la obsesión con el ejercicio físico y la alimentación. Por otro lado, la diferenciamos de la anorexia nerviosa. Son patologías similares porque comparten muchas características (preocupación excesiva por la imagen corporal y la dieta). Sin embargo, se podría considerar «inversa», debido a que el objetivo principal que aparece en la anorexia nerviosa es la pérdida de peso y, en la vigorexia, el incremento de masa muscular.

Síntomas de la vigorexia

Los síntomas característicos y típicos de la vigorexia son:

Realización excesiva de ejercicio físico.

Presencia de dismorfia corporal (distorsión de la propia imagen).

Preocupación excesiva por la dieta (baja en grasas con excesiva ingesta de proteínas y carbohidratos)

Existen varias señales de alerta que nos pueden servir para detectar la problemática:

Causas y factores de riesgo

Al ser una patología multifactorial, existen diversos factores que aumentan el riesgo de desarrollar vigorexia. Estos se clasifican en individuales, familiares y sociales. A nivel individual, se encuentra la predisposición genética, el hecho de realizar ejercicio físico de forma intensa, tener un elevado impulso por adelgazar, los rasgos de personalidad (en este caso, tienden a ser personas con un perfil más perfeccionista, competitivo y obsesivo), baja autoestima, adolescencia como etapa de mayor vulnerabilidad y el sexo femenino. A nivel familiar, existe una mayor vulnerabilidad a aquellas personas que han vivido en ambientes familiares desestructurados o muy sobreprotectores y su educación se ha basado en la realización de dietas. Y, a nivel social, principalmente se observa una gran presión social por tener un determinado modelo corporal muy delgado y haber vivido experiencias vitales estresantes (ej. trauma).

Tratamiento psicológico y de estilo de vida para la vigorexia

El tratamiento psicológico en la vigorexia se realiza de manera interdisciplinar. Se compone de terapia psicológica, psiquiátrica y nutricional. Desde el ámbito de la psicología, se realiza terapia cognitivo-conductual e interpersonal para conocer el origen de la problemática y las creencias irracionales relacionadas con el ejercicio físico, la imagen corporal, el peso y la alimentación. Es importante incidir en el trabajo con la obsesión. Es decir, identificar si la persona tiene el rasgo de obsesividad como parte de su personalidad y, en caso afirmativo, enseñarle a regularlo. Y, por otro lado, ver qué función cumple dicha obsesión.

Encontrar preocupaciones e inquietudes que se desvían con ese pensamiento obsesivo. Esta intervención es probable que desestabilice emocionalmente a la persona, generando un gran malestar. Por tanto, el trabajo emocional es esencial en el proceso terapéutico. De forma complementaria, para trabajar con la gestión emocional se pueden utilizar otras terapias como la intervención en trauma o la terapia sistémica familiar, etc. si se considera adecuado y necesario. Desde psiquiatría, se observa y se supervisa la parte médica. Principalmente, se valora si es necesario la implantación de un tratamiento farmacológico para la estabilización médica y psicológica de la persona. Y, por último, desde el ámbito de la nutrición, destacar la importancia de transmitir unos patrones alimentarios adecuados saludables.

Tratamiento farmacológico de la vigorexia

La Vigorexia no está recogida como un tipo de Trastorno de la conducta alimentaria en la actualidad, sino como un Trastorno dismórfico corporal. El tratamiento fundamental, como en todos los anteriores, es la terapia psicológica para trabajar los pensamientos recurrentes sobre el cuerpo y profundizar en las posibles causas de este mecanismo. Se pueden usar fármacos para ayudar a diminuir la sintomatología obsesiva y ansiosa como algunos antidepresivos.

Testimonios de pacientes que han superado la vigorexia con nosotros

En Renace damos la oportunidad y animamos a los pacientes a contar su historia para poder ayudar a otros pacientes que estén pasando por lo mismo.

Creemos que no hay nada más esperanzador que personas recuperadas de la misma patología para impulsar a otras personas que continúen con su camino de recuperación. Se transmite por parte del equipo que cada mejoría, cada paso y cada reto es una experiencia de éxito. Para nosotros el éxito es la actitud y el compromiso que tengo a lo largo de todo el proceso y no tanto el resultado que puede ser más o menos inmediato

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Contamos con diversas historias de pacientes recuperadas y de alta de diagnostico previo de TCA.

Trabajamos con la certeza y confianza absoluta de que la recuperación total es posible. Sin embargo, nos aseguramos de que la recuperación es total, una vez trabajado todos los aspectos desregulados ademas de la rehabilitación nutricional. La prevención de recaídas es una fase extensa en el tiempo y fundamental para alcanzar la recuperación. Los tratamientos son largos en el tiempo por tener que abordar tantos aspectos. 
14 años y un único objetivo: estar delgada

Y aquí empezó todo, lo que casi me quita la vida. Pase de vivir a sobrevivir, por y para complacer a la enfermedad, mi vida giraba entorno a mi cuerpo, la comida y el peso, lo demás pasó a ser un segundo plano, incluso lo que ahora priorizo antes que nada cómo la salud y la felicidad. Sentía que tenia el control total de la situación , todo salía como yo quería que saliera (o eso pensaba), mientras tanto la enfermedad crecía, se iba alimentando y haciéndose cada vez más fuerte y me pedía más y más, nunca era suficiente. Era mi zona de confort, mi mejor amiga. Pero poco a poco se me comió, ya no era yo, ya no era esa Lucia de siempre que no paraba de sonreír, la anorexia me invadió y acabo conmigo pero también con mi familia y amigos. Supongo que toqué fondo, me quedé atrapada en ese fondo un tiempo, pero de ahí ya no podía bajar más , solo me quedaba impulsarme y comenzar a ir hacia arriba. Pasé un ingreso, comencé con terapia psicológica en Renace, y gracias a que un día toqué fondo, vi cómo había perdido todo, cómo me perdí a mi misma, y mis ganas de recuperar todo lo que me hacia feliz con la ayuda de mi psicóloga, a día de hoy estoy aquí, contándoos mi experiencia desde un plano sano, terminando de recuperarme de esa enfermedad que me lo quitó todo.

FAQs

Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de la vigorexia

Las señales de alerta más características serían: si observas que la persona se siente ansiosa o culpable cuando no realiza deporte, si tiene muchos dolores o sigue haciendo ejercicio a pesar de estar lesionado o enfermo, si el entorno en general está preocupado porque considera que es excesiva esa práctica deportiva, si la persona ya no disfruta haciendo ejercicio, si rechaza planes sociales para entrenar, si le cuesta rendir al mismo nivel que antes, si lo notas más cansado, deprimido o irritable y, por último, si has observado que ha realizado un cambio de peso de forma muy brusca. Y, en el caso de las mujeres, si, además, presenta amenorrea (ausencia de menstruación). 

Tienes una buena relación con el ejercicio físico cuando forma parte de tus hábitos de salud, sin ser el único y sin que sea de una manera regular, excesiva y obsesiva. Para ello, una de las formas para conocer si la relación con el ejercicio físico es buena es, principalmente, conocer si es una actividad que te limita en tu vida diaria o no. Es decir, si la priorizas hasta tal punto que rechazas cualquier plan individual, familiar, social y/o laboral. En ese caso, tu práctica deportiva está siendo excesiva y, por tanto, no saludable.

Sí, una persona que ha padecido vigorexia puede aprender a tener una buena relación con el ejercicio físico. Sin embargo, es importante trabajar a nivel emocional y cognitivo muchos aspectos previamente en espacio terapéutico. Al no ser únicamente la principal dificultad, la problemática no termina con la ausencia o mejor gestión de la actividad física. Existe un malestar que hay que abordar con ayuda profesional.  

La práctica de ejercicio físico es saludable, pero no si se realiza de forma excesiva. Si consideras que esta práctica la está realizando de forma no saludable o con una dedicación mayor a la habitual, es importante que transmitas tu preocupación para conocer cómo es la percepción de la persona y qué otros aspectos puede haber detrás de la práctica de ejercicio físico. Si observas que no está siendo saludable, pide ayuda profesional para poder abordar la problemática de manera adecuada. 

No, no se recomienda reforzar, en general, la imagen corporal. Es preferible reforzar aptitudes, capacidades y valores antes que adjetivos hacia el cuerpo. Esto es debido a que la autoestima no se forma por los comentarios externos, sino por la valoración y percepción que la persona tiene de sí misma. Un comentario externo en relación a la imagen corporal puede generar malestar al no ser algo perceptible para la persona y, además, da lugar a diversas interpretaciones con connotación negativa, aunque el comentario se realice de forma positiva.

 Es importante manifestar disponibilidad y comprensión a la persona, escuchar sin juzgar y mostrar empatía hacia ella cuando exprese su malestar. También puedes mostrar preocupación por las conductas desadaptativas, pero nunca intentar modificarlas desde la imposición, debido a que es contraproducente. Pide ayuda y busca profesionales especializados en los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Ellos podrán informarte sobre la problemática, marcar pautas especializadas e individualizadas y acompañarte en todo el proceso terapéutico. 

Si has observado detectado que no tienes una relación saludable con el ejercicio físico (con las señales de alerta que se han marcado anteriormente: realización excesiva de actividad física, culpa o malestar cuando no se realiza, limitación para hacer otros planes, inconformismo o distorsión con la imagen corporal, preocupación por una dieta determinada para incrementar masa muscular, etc), es importante que te pongas en contacto con un profesional especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) para que sea él quien realice la evaluación y valoración de la problemática. Es crucial que no te autodiagnostiques ni te marques pautas observadas en otros medios que no sean dirigidos por estos profesionales de la salud, ya que puede ser totalmente contraproducente y agravar la sintomatología presente. 

El tratamiento tiene un abordaje interdisciplinar, requiriendo de los servicios de psicología, psiquiatría y nutrición. Las terapias utilizadas se centran en el abordaje desde el ámbito cognitivo-conductual e interpersonal, principalmente. Si el profesional lo considera adecuado, también podrá utilizar otro tipo de terapias más específicas, como pueden ser la intervención en trauma o la terapia sistémica familiar para abordar las distintas problemáticas. Desde psiquiatría, se marcan pautas concretas para trabajar en el plan de vida y se considera la opción de valorar tratamiento farmacológico en el caso de que se considere apropiado y necesario para la estabilización médica y psicológica. Y, por último, desde el ámbito de la nutrición, se aportan pautas concretas para establecer patrones alimentarios saludables y guiar en la normalización de dichos patrones. En estos casos, es probable que la persona tenga distintas creencias erróneas acerca de la alimentación y hábitos de salud, por lo que es imprescindible desmitificar primero estas creencias para poder instaurar patrones de alimentación adecuados y saludables. 

La duración esperada del tratamiento es de 1 a 5 años, aproximadamente. Esta variación es debido a que pueden influir diversos factores en la duración del mismo. Entre ellos, la coexistencia con otra enfermedad mental comórbida, la ausencia de conciencia de enfermedad, excesiva rigidez a la hora de afrontar nuevos cambios, el cumplimiento de pautas marcadas por el profesional, etc. Consiste en un tratamiento intensivo y extensivo en el tiempo, en donde las sesiones se realizan de forma semanal. Conforme se avanza en la problemática, estas se van espaciando (quincenal, mensual, trimestral y, finalmente, a demanda) hasta el alta. De esta forma, trabajamos de forma paulatina en la prevención de recaídas. 

Recalcar que las estrategias para abordar la obsesión tanto con el ejercicio como con la alimentación, son principalmente personalizadas. Sin embargo, sí podríamos realizar algunas recomendaciones y pautas generales que se ofrecen a lo largo del tratamiento:

  1. Apunta aquellos pensamientos que aparecen de forma intrusiva en tu mente, lo más probable es que sean irracionales, y por tanto es esencial dejar de validarlos. Al escribirlos favoreces su identificación y detección, de tal manera que resultará más sencillo reestructurarlos en las sesiones con el profesional. No es algo que se deba realizar de forma constante, pero sí dedícale unos minutos en el día.
  2. Dedica tiempo para ti y busca actividades placenteras saludables en las que te sientas a gusto y te sirva para lidiar con el malestar que te generan esos pensamientos.
  3. Continúa haciendo aquellas actividades que te generan bienestar, a pesar del malestar. Es una manera de lidiar con la autoexigencia. De forma progresiva, te encontrarás mejor en esos momentos. No dejes de hacer algo por el malestar que te pueda generar el afrontar esa situación. 
  4. Apóyate en aquellas personas con las que sientas que puedes compartir tus preocupaciones e inquietudes para sentir que no te encuentras solo en el proceso. 
  5. Sé consciente de que es un proceso largo. No tengas prisa ni te presiones por conseguir objetivos determinados. No hay una duración determinada adecuada, cada uno necesita su espacio y su tiempo. Confía en el tratamiento y valora cada pequeño paso que des en él.

Consideramos el papel de la familia es fundamental en todo el proceso terapéutico. Es de especial importancia que los familiares conozcan cómo se manifiesta la problemática y qué información es relevante que conozcan acerca de la misma. Ofrecemos psicoeducación para que conozcan las pautas que se recomiendan para lidiar con la sintomatología y aquellas que son contraproducentes y que pueden agravar la misma. Se les marcan indicaciones para realizar un acompañamiento adecuado a lo largo de todo el proceso, de forma especializada e individualizada en función de cada caso. Y, por supuesto, acompañamiento emocional como espacio de desahogo para su propio estado y proceso dentro de la problemática de su familiar.

Contáctanos para iniciar tu tratamiento para superar la vigorexia

Lo primero es una llamada. Ahí te haremos unas preguntas para saber un poquito sobre ti y que nos preguntes lo que quieras del tratamiento. 

Después agendamos una primera sesión de valoración y exploración con psicología. Si el paciente es menor de edad tendrán que venir los dos padres. Si es mayor de edad podrá venir solo o acompañado. Ahí tendremos más información y podremos comenzar el tratamiento indicando la frecuencia y derivación a los distintos profesionales.

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